Una repentina subida del petróleo acabaría en recesión, según Crespo

El experto estadístico Juan Ignacio Crespo, asesor de fondos de Renta 4 hace hoy un paralelismo en su artículo diario, indicando la posibilidad de una recesión de las economías si se produce una repentina subida del crudo. Esta es su reflexión:
Desde hace meses hemos venido comentando que todo apuntaba a una gran subida del precio del petróleo que, tal vez, iría precedido por una caída previa. La inspiración para semejante pronóstico venía de la comparación con un período del pasado: 1989-1990, en el que la desaceleración económica (que habría de terminar en recesión) se manifestó, entre otros síntomas, por una caída nada desdeñable del precio del petróleo (-35%) y una subida muy fuerte después (+182%).
Pues bien, la caída que mencionábamos como posible ya se ha producido durante los dos últimos meses (-32%) y, sin excluir que pueda ser aún mayor, ya es comparable con la de 1990. Ahora queda por ver si también se va a producir una recuperación, primero, y subida excesiva, después. En el pronóstico que hacíamos, la subida debería llevar el precio del petróleo hasta 120 dólares por barril de Brent. Habida cuenta de que el precio del barril está hoy en 62 dólares, eso supondría una subida de prácticamente el 100% (duplicar el precio) pero podría ser, incluso, mayor.
¿Cómo de probable es que esto suceda? Echando un vistazo al gráfico de Thomson Reuters, la comparación entre los dos períodos es tan buena que es difícil no caer en la tentación de creer que esa subida se va a producir. Un problema en Oriente Medio, como en 1973-1974, 1979-1980 o 1990 sería el principal candidato para provocar una subida en vertical. Otras veces, como entre el año 2000 y el 2008 la subida fue enorme pero se produjo de manera más paulatina, excepto en el ultimo tramo, impulsada por la pura demanda de una economía mundial que carburaba con todos sus cilindros…
Aquí, lo más probable es que la subida sea repentina. En una primera fase, la recuperación de precio estará seguramente motivada por el acuerdo entre Rusia y la OPEP que ya se ha producido durante el fin de semana. Después, tendría que venir la “sorpresa”.
Si esa subida se produce, podríamos dar la recesión económica por descontada. Con una desaceleración global en marcha (que por ahora no parece de grandes dimensiones); con la curva de tipos de interés de EEUU a punto de invertirse (largo plazo con tipo de interés menor que corto plazo) y el comercio mundial estancado, lo único que faltaría es una subida repentina del precio del petróleo para componer un panorama que en 1973, 1979 y 1990 derivó en recesión.
¿Han cambiado las cosas tanto como para que esta vez no sea así? Desde luego las recesiones de 2001 y 2008-2009 no tuvieron nada que ver con el precio del petróleo, aunque en el último caso la subida hubiera sido tan fuerte como en cualquiera de las anteriores o incluso más. El problema no es solo la subida sino el que lo pudiera hacer de una forma brusca y en un entorno, como el actual, con economías que se debilitan. A juzgar por el ritmo apresurado de la línea roja del gráfico, parece ser que pronto lo sabremos.