Traspaso de planes de pensiones, y sartenes

Luis Aparicio

El mundo financiero no evoluciona mucho. Sigue usando los mismos ganchos durante decenios y, lo que es peor, parece que funcionan. Comienza la campaña de planes de pensiones cuyas suscripciones se concentran en el final del año. Y la banca ofrece como mayor estímulo el pago en metálico de un porcentaje de lo que se saque de una gestora para llevarla a otra.

Las ofertas son variopintas y van desde el 1% del dinero que se meta en la otra gestora proveniente de una competidora y se eleva hasta el 5% en el mejor de los casos. Esta “generosidad” que pone dinero contante y sonante en los bolsillos del ahorrador suele venir acompañada con la obligación de mantener esos planes de pensiones durante unos años. Es decir, se condiciona a un periodo de permanencia.

La oferta, en sí misma tiene la misma lógica financiera que si se regalase un televisor, unas baterías de cocina, unas sartenes o una colección de compact disc. Es un simple gancho, un reclamo que en nada o muy poco beneficia al ahorrador que está descontento con la evolución de su plan de pensiones y quiere cambiar.

Habría que tomar otros incentivos que esos porcentajes sobre el capital traspasado. Tal vez, una buena gestión sería lo más recomendable junto a un buen asesoramiento para conocer el perfil del inversor y la capacidad de ahorrador para asumir pérdidas en un dinero tan finalista.

Otras medidas con mucho más sentido sería la de aplicar comisiones de éxito en función del acierto o desacierto del gestor del fondo que sustenta el plan de pensiones. O sea, cobrar una comisión mínima y luego participar en la parte de la ganancia que consiga sacarle al ahorrador que depositó su dinero y su confianza.

También encajaría en una lógica económica una rápida gestión de los fondos de pensiones en función del movimiento de los mercados, alertando de las posibilidades de ganancia o pérdida con rapidez y celeridad. La búsqueda de productos garantizados que aseguren una rentabilidad mínima más otra ligada a la marcha de los mercados.

Todas estas opciones en beneficio del partícipe de un fondo de inversión tienen mucho más valor que meterle en el bolsillo unos cientos de euros , obligándole a permanecer en ese fondo durante año, lo que supone únicamente una rebaja de su comisión de gestión dividida por el número de ejercicios.

Pero las entidades financieras no se mojan más y prefieren seguir con el modelo del juego de sartenes que, pese a todo, sigue funcionando.

¿Cómo tributan las bonificaciones por traspasar planes de pensiones?