¿Qué hacer tras una caída del 10% en las Bolsas?

El hecho de ver caídas superiores al 10%, además de desagradable, es bastante habitual. No obstante, estadísticamente es un momento razonable para incrementar posiciones o, al menos, para no deshacer. Además, cuanto más tiempo mantengamos la inversión, más probabilidad de acertar y con mejor resultado, según explican en un informe los expertos de atlCapital.

Una vez tenemos clara nuestra tolerancia a la volatilidad, es importante permanecer invertido. El hecho de perdernos días de fuerte revalorización afecta a la rentabilidad final de nuestras inversiones de forma significativa. Sobre todo porque es habitual tomar la decisión de vender tras haber sufrido días de fuertes caídas. Visto de otra forma, y con datos del índice europeo amplio (Stoxx 600) desde 1988, la diferencia en el patrimonio final es de casi el doble frente a perderse los 10 mejores días, y de casi 4 veces perdiéndonos los 30 mejores días de los últimos 30 años.

Las valoraciones importan

Hemos hecho hincapié en la valoración de los mercados de renta variable como buen predictor de la rentabilidad futura. A pesar de que su poder predictivo a corto plazo es muy bajo, conforme dejamos madurar las inversiones, más peso va a tomar en el resultado final la valoración de partida. En el caso en el que nos encontramos, y con datos del mercado americano (que es el que presenta múltiplos más exigentes), las valoraciones actuales no auguran una mala rentabilidad para un horizonte de inversión adecuado.

Los datos apuntan a un deterioro de la situación muy inferior al que han recogido los precios. Ni los indicadores adelantados, ni la revisión de beneficios empresariales apuntan a recesión y, si eso es así y con los ratios de valoración existentes, los niveles actuales dejan más margen de subida que de bajada. Tras el último incremento táctico realizado a principios de noviembre, estamos cómodos con los niveles de exposición actual para cada perfil de riesgo. Es fundamental que cada inversor esté en el perfil adecuado respecto a su tolerancia a la variabilidad de los mercados.