Nadie sabe los beneficios fiscales de los planes de pensiones

Luis Aparicio

Podemos ha pedido al nuevo Gobierno de Sánchez que elimine las desgravaciones de los planes de pensiones.  El secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique cifró en 2.000 millones el importe de estos beneficios fiscales. Sin embargo, nadie conoce la cifra exacta de esta desgravación que tampoco contempla los ingresos que Hacienda cobra cuando los jubilados perciben esas pensiones privadas.

El desconcierto sobre el coste de los planes de pensiones (su desgravación) para las Arcas Públicas es total. Si Pablo Echenique lo cifra ahora en 2.000 millones de euros –dinero que podría ir a ayudar el deficitario sistema público de pensiones– esta cuantía era mucho menor hace solo unos meses.

En la propuesta de Podemos realizada bajo su iniciativa “Cuentas para un nuevo país”, cifraba los beneficios fiscales de los planes de pensiones en solo 170 millones de euros. Mucha diferencia entre los 2.000 millones de ahora y los 170 millones que recogían en enero de este mismo año.

En los Presupuestos para 2018, concretamente en la memoria de beneficios fiscales, Hacienda establece un coste de 770 millones por las deducciones en los planes de previsión social. Pero esta cifra no recoge el esfuerzo que hacen las Comunidades Autónomas  en el tramo que les corresponde a esa desgravación.

Asimismo, Hacienda no compensa estas ventajas fiscales de los planes de pensiones con los impuestos que luego pagan (como rentas del trabajo) los pensionistas que perciben periódicamente estos planes de pensiones. Cierto es que cuando aportan al plan soportan tipos impositivo más elevados y, por tanto, la desgravación se optimiza sobre todo para las rentas más altas. Pero también lo es que las prestaciones aparecen como rentas del trabajo cuando se reciben, sin ninguna retención y con un mayor volumen del aportado por la revalorización de ese capital.

Año a año las aportaciones con desgravación y las prestaciones que pagan impuestos se acercan más en su cuantía. Pero nadie ha querido hilar tan fino –tal vez sea demasiado complicado- para conocer finalmente cuál es el coste de mantener los beneficios fiscales.

 

PLANES DE PENSIONES
Año Aportaciones (desgravan) Prestaciones (tributan)
2017 4970,1 4542,8
2106 4972,2 4728,2
2015 4717,5 4205,5
2014 5078,4 4214,9
2013 4079,9 3847,3
2012 3928,7 3870,3
2011 4961,1 3951
2010 5775 4232,3

Fuente: Inverco. En millones de euros.

 

La visión de los Técnicos de Hacienda (Gestha)

Para Getsha, en el informe del Tribunal de Cuentas de fiscalización de las actuaciones de la AEAT en relación con los beneficios fiscales del ejercicio 2015, se incluye un anexo IV con la comparación entre el PBF (Presupuesto de Beneficios Fiscales) y la estimación de los BFs (Beneficios Fiscales Estimados) reales del Estado de 2015, especificando la estimación de los BFs reales de las Aportaciones a sistemas de previsión social en 995,48 millones.

Por tanto, los beneficios fiscales totales de las Aportaciones a sistemas de previsión social en 2015 se pueden estimar en más de 2.000 millones, teniendo en cuenta que la mayoría de las CCAA de régimen común tienen una escala de gravamen de la base liquidable general superior a la escala estatal. Esta cifra no incluye los beneficios fiscales de las Haciendas forales del País Vasco y Navarra.

Para el año 2018, el PBF establece la cifra de 783.24 millones en la cuota estatal. Por tanto, los beneficios fiscales totales de las Aportaciones a sistemas de previsión social en 2018 se pueden estimar en más del doble, sin contar con la desviación que suele reproducirse cada año entre el PBF (Presupuesto de Beneficios Fiscales) y los BFs (Beneficios Fiscales Estimados) reales.

Tampoco existe información del ingreso que se obtiene cuando se percibe la participación, aunque se puede asegurar sin riesgo a equivocarse que este ingreso es muy inferior al coste que ha soportado el Tesoro por la reducción de las aportaciones en la Base imponible por varios motivos:

  • Las aportaciones se realizan durante la vida activa, habitualmente en el último tramo de la vida laboral o profesional cuando los ingresos son mayores, mientras que los reintegros se producen en la fase pasiva, una vez alcanzada la edad de jubilación cuando los ingresos son sensiblemente menores.
  • Las mayores aportaciones tanto en importes como en partícipes dentro de cada tramo de ingresos se concentran en los tramos de renta más altos con tipos marginales muy superiores a los que soportarán alcanzada la jubilación, como se observa en el siguiente cuadro:

 

Total CCAA régimen común Declarantes que redujeron su base imponible con aportaciones y contribuciones a los sistemas de previsión social: régimen general % Declarantes que redujeron su base imponible con aportaciones a planes de pensiones dentro de cada tramo de ingresos importe total reducido por aportaciones y contribuciones a los sistemas de previsión social: régimen general importe medio de esta reducción de la BI
Negativo y Cero 9.141 1,4% 3.059.934 334,7
Hasta 1.500 53.461 3,5% 25.149.015 470,4
1.500 – 6.000 152.381 4,9% 100.156.352 657,3
6.000 a 12.000 185.945 7,9% 151.228.259 813,3
12.000 a 21.000 549.659 11,6% 509.004.368 926,0
21.000 – 30.000 518.785 16,5% 598.885.349 1.154,4
30.000 – 60.000 966.253 29,1% 1.807.943.774 1.871,1
60.000 – 150.000 335.040 51,9% 1.287.858.078 3.843,9
150.000 – 601.000 45.851 55,3% 267.494.034 5.834,0
Mayor de 601.000 4.276 50,4% 28.113.049 6.574,6
Total 2.820.792 14,4% 4.778.892.211 1.694,2

Fuente: Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA) a partir de las estadísticas del IRPF 2016

Para recuperar la progresividad del IRPF de las personas con más capacidad contributiva, Gestha ha propuesto desde hace años que se debata la sustitución de la reducción de la base imponible de las aportaciones a Planes de pensiones y otros sistemas de previsión social, por un sistema de reducción al tipo más bajo de la escala de forma similar a como se calculan las cuotas de los mínimos personales y familiares, o alternativamente que el beneficio fiscal opere como una deducción en la cuota del IRPF, de igual forma a como se trasmutó la reducción a la deducción de las cuotas de afiliación y las aportaciones a Partidos Políticos.

Las discrepancias de Inverco

La Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva (Inverco) que reúne a las gestores de planes de pensiones y fondos de inversión, discrepa claramente sobre las cifras del coste que para el Erario Público representa la desgravación de los planes de pensiones. Incluso en el propio concepto de beneficio fiscal.

La deducción de las aportaciones a planes de pensiones, al tratarse de un salario diferido, no supone un beneficio fiscal, sino un desplazamiento en la tributación de unas rentas que se generan en el ejercicio pero de las que no se dispone hasta el momento de la jubilación, dado su carácter finalista.

Según Inverco, si el régimen fiscal aplicable a las aportaciones a los mismos se considera un beneficio fiscal, la misma consideración debería atribuirse a las cotizaciones a la Seguridad Social, ya que ambos comparten un mismo tratamiento fiscal, tanto de las aportaciones (deducibles en la base imponible del partícipe y, en caso de contribuciones empresariales a Planes del sistema de empleo, también deducibles en la base imponible del empleador) como de las prestaciones (imputables a la base imponible del beneficiario como rendimientos del trabajo), una misma finalidad (generar una pensión complementaria) y un mismo plazo de diferimiento del impuesto (una media de 30-35 años).

Por ello, deben excluirse de los beneficios fiscales las aportaciones a Planes de Pensiones, o al menos, restar de las aportaciones deducibles las prestaciones. Por ejemplo, en el ejercicio 2016 las aportaciones fueron de 4.532 millones de euros, y las prestaciones alcanzaron los 4.555 millones de euros, incluyendo supuestos excepcionales de liquidez, con lo que el teórico beneficio fiscal se reduciría significativamente.

Sin embargo, dicen en Inverco que con el método de cálculo actual, el beneficio fiscal se calcula como si las aportaciones realizadas a Planes de Pensiones no tributaran nunca, cuando lo que se produce en la práctica no es una exención, sino un diferimiento en la tributación. Por tanto, el modelo debería tener en cuenta que: – el menor ingreso fiscal generado por las aportaciones realizadas se ve compensado con el mayor ingreso fiscal obtenido por las prestaciones pagadas por los Planes de Pensiones, y que – esta tendencia se verá acrecentada en los próximos ejercicios, dada la madurez del sistema y la edad media de los aportantes (51-55 años) , así como la flexibilización de los requisitos para percibir los derechos consolidados en un Plan de Pensiones en caso de desempleo y la introducción temporal del nuevo supuesto de liquidez en caso de ejecución de la vivienda habitual.

Si para el cálculo del eventual beneficio fiscal para el ejercicio 2018 se integraran estas aportaciones netas, en lugar de las brutas, lo que debería realizarse, la cuantía del mismo pasaría de 770,88 millones de euros (que es la cuantía consignada en la Memoria de Beneficios Fiscales para el ejercicio 2018) a 61,6 millones de euros, lo que supondría una reducción de más del 92% del importe reflejado en la Memoria, concluyen en Inverco.