Los bajistas de la deuda pública, el secreto mejor guardado

Luis Aparicio

¿Sabe usted qué volumen de bajistas hay, por ejemplo, en el mercado de deuda española? ¿Conoce quiénes son los intermediarios, bancos, etcétera que tienen esas posiciones que apuestan por la caída del precio de la deuda?. Un secreto muy bien guardado.

Este 2018 es claramente el año de la caída del precio la deuda pública en Europa. Pese a la prudencia del Banco Central Europeo (BCE) y su programa de compra de deuda pública y empresarial que finalizará en diciembre, se ha producido un deterioro del valor de su precio y una suave subida de las rentabilidades.

Esto pasa con diferencias entre los países. Mientras Alemania sigue siendo el bastión del bono europeo, en los países periféricos del Sur cualquier incertidumbre tiene un reflejo más brusco que incide negativamente en la valoración del bono. Trasladado al mundo de los fondos de inversión en deuda europea, supone que de las 160 referencias que tiene Morningstar en esta categoría, solo 40 están en positivo a lo largo del año, y muchas de ellas con rentabilidades muy pequeñas.

Está claro que a la deuda pública no le queda otro camino que bajar su precio, máxime cuando el presidente del BCE, Mario Draghi ha puesto fin a la compra de deuda y también ha anunciado que los tipos no se modificarán hasta el verano de 2019.

Al igual que ocurre con las acciones de Bolsa, en la Unión Europea está permitida la operativa bajista sobre la deuda y los llamados CDS (Credit default swap) que sirven para cubrir el riesgo y se cotizan en los mercados. Se hicieron famosos recientemente en los episodios de la crisis de la deuda italiana y anteriormente con la crisis del euro que puso en cuestión la supervivencia de la divisa.

La operativa bajista en deuda no dista mucho en relación a las acciones de Bolsa. El inversor pide prestados los títulos de deuda, los vende, y aprovecha para recomprarlos a un precio más bajo y devolverlos a quién se los prestó. Como vendió más caro que lo que le costó devolverlos, gana la diferencia si le sale bien.

Conocido ya el suelo de unos tipos de interés históricamente bajos para la deuda, parece que una estrategia bajista podría tener éxito en este mercado. A diferencia con lo que ocurre en el mercado de acciones donde semanalmente la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) publica los movimientos bajistas en los distintos valores, en el mundo de la deuda existe un casi total oscurantismo de cara al público. Únicamente, las exigencias de información se limitan al conocimiento de las autoridades supervisoras, revelaciones que no llegan al gran público.

En octubre de 2011, Europa actuó con los CDS (cobertura de deuda), prohibiéndolos en el caso de aquellos inversores que no tuvieran deuda que cubrir y empezó a aplicarse a partir de noviembre de 2012. Una reacción a la especulación rabiosa en plena crisis de la deuda griega y su contagio a los países periféricos, como España, Italia, Irlanda y Portugal.

A partir de ahí, se elaboraron leyes a propuesta de la Comisión Europea. Así, en el caso de posiciones cortas en deuda soberana o posiciones no cubiertas en CDS habrá información confidencial a las autoridades de los mercados cuando se superen ciertos umbrales. Las autoridades nacionales informarán a ESMA (European Securities and Markets Authority) trimestralmente y de forma resumida de las notificaciones recibidas. ESMA podrá solicitar en cualquier momento información adicional que deberá ser suministrada en el plazo máximo de 7 días hábiles.

Además, los inversores con posiciones cortas (en acciones o deuda soberana) deberán haber tomado en préstamo los instrumentos o llegar a acuerdos que garanticen su toma en préstamo de forma que quede garantizada la liquidación de la transacción en su debido momento. Por tanto, no se pueden hacer estas operaciones al descubierto, sino teniendo los títulos prestados o el compromiso firme de tenerlos.

Pero también existen excepciones que hacen aún más difícil conocer la cuantía y quién está detrás de las operaciones bajistas en deuda. Según la legislación de 2012, quedan exceptuados los creadores de mercado y los intermediarios encargados de apoyar las emisiones de deuda soberana o los procesos de estabilización regulados por la Directiva de Abuso de Mercado. Las autoridades nacionales deberán recibir informaron sobre las personas que deseen utilizar las excepciones y podrán prohibir su utilización cuando no se cumplan los criterios establecidos para su uso.

Una regulación que complica saber qué volumen y quiénes están detrás de estas operaciones que buscan ganar dinero con la caída de la deuda pública. Una caída que parece más que evidente.