Banco de España cree que los bajos tipos no son el mayor problema de rentabilidad en la banca

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha pronunciado una conferencia sobre Los retos del sector bancario español en la que considera que hay otros factores con más peso que los bajos tipos que explican la caída de la rentabilidad de la banca.

Mientras presidentes de entidades financieras claman para que el Banco Central Europeo suba los tipos de interés con objeto de mejorar los márgenes bancarios, Hernández de Cos apunta a otros factores para explicar la baja rentabilidad de los bancos. Esta es su versión:

“Los reducidos niveles de los tipos de interés han contribuido a comprimir los márgenes de intereses de los bancos dado que, al ser el cero un suelo efectivo para la remuneración de la mayoría de los depósitos, una vez alcanzado ese nivel, las entidades no han podido seguir reduciendo sus costes de financiación en un contexto en el que las rentabilidades libres de riesgo se han llegado a situar en valores negativos.

En todo caso, la evidencia disponible indica que este efecto negativo sobre el margen de intereses se ha visto parcialmente compensado con una menor traslación de los movimientos de mercado a los tipos de interés del saldo vivo del crédito.

Hay que tener en cuenta, además, que la disminución de los tipos de interés también implica algunos efectos positivos sobre los beneficios de las entidades bancarias a través de distintas vías. Por una parte, la política monetaria expansiva tiene un impacto favorable sobre la actividad económica, impulsando la demanda de crédito y de otros servicios bancarios. Por otra, el descenso de la rentabilidad de los activos libres de riesgo tiende a elevar el valor de los activos al reducir el factor de descuento que está implícito en su precio, lo que se traduce en ganancias de capital para las entidades. Por último, la caída en los tipos de interés favorece el retroceso de las pérdidas por impagos de los créditos al reducir la carga de la deuda y elevar las rentas de los prestatarios como consecuencia del estímulo de la actividad económica que trae consigo.

En conjunto, la discusión anterior sugiere que el impacto neto final de los reducidos niveles de los tipos de interés sobre la rentabilidad bancaria parece haber sido comparativamente menor en relación con los otros factores.

La baja rentabilidad del negocio bancario en España se explica por una combinación de factores, algunos de los cuales son cíclicos y otros de naturaleza más estructural. En primer lugar, el elevado nivel de los activos dudosos como consecuencia de los efectos de la crisis afecta negativamente a la cuenta de resultados de los bancos tanto a través del descenso de los intereses recibidos como, especialmente, del aumento de las pérdidas por deterioro de dichos activos. El volumen de estas pérdidas para el conjunto de las entidades de depósito españolas alcanzó un nivel máximo en 2012 y posteriormente ha tendido a reducirse, si bien estas pérdidas siguen consumiendo una parte elevada de los ingresos, de modo que no se han recuperado todavía los niveles previos a la crisis. Concretamente, en términos del activo, dichas pérdidas fueron, entre 2015 y 2017, el doble que las registradas entre 2003 y 2005

Otro importante factor explicativo de la baja rentabilidad del negocio bancario en España es la significativa caída de los ingresos que se ha producido tras el estallido de la crisis asociado a la fuerte reducción del tamaño de los balances de las entidades.

Mejor, las entidades diversificadas

El reducido nivel actual de la rentabilidad media de las entidades españolas se manifiesta especialmente en el negocio en España, que fue el que más se vio afectado por la crisis. La actividad internacional de los bancos españoles, que se concentra en un número muy reducido de entidades, supuso una importante fuente de diversificación de riesgos durante la crisis ya que les permitió contrarrestar el deterioro de la situación en nuestro país con la buena marcha de la economía en otras áreas. En todo caso, este segmento de negocio no está exento de retos, especialmente en el momento actual en el que algunas de las economías en las que nuestras entidades están expuestas, como Turquía y Argentina, están atravesando dificultades importantes.

En este contexto, el modelo de negocio internacional de las entidades españolas, basado mayoritariamente en actividades realizadas a través de filiales que operan de forma descentralizada, con independencia financiera y que realizan actividades bancarias tradicionales supone un factor mitigante que hay que tener en cuenta. Con todo, y a pesar de las dificultades coyunturales a las que se enfrentan algunos de los países en los que está presente la banca española, quiero subrayar la indudable relevancia de la diversificación geográfica, como una fuente de valor añadido y estabilidad a medio y largo plazo para estas entidades”.