¿Debería ligarse por Ley el ahorro a la inflación?

Luis Aparicio

Hasta la pasada crisis financiera y económica que estalló en 2008 había un cierto pacto tácito por el que los tipos de interés estaban ligados a la marcha de la inflación. Podía haber pequeños desajustes temporales o, ya con el euro, -perdida la autonomía de los bancos centrales- un café para todos que no se ajustaba a cada economía en los plazos cortos de la curva de tipos.

Con la crisis financiera y la intervención de los bancos centrales inyectando millones y millones de liquidez a los mercados este pacto se rompió. Una anomalía justificada por la necesidad de que las economías no se desplomasen. La liquidez gratis como remedio para evitar una recesión tan profunda como la vivida en los años treinta en el mundo después del crash de 1929 en Wall Street que no tuvo respuesta por parte de la autoridad monetaria.

Un experimento que ha permitido sacar a las economías de la recesión pero cuyas consecuencias están aún por ver. Es la primera vez que todos los bancos centrales del mundo se unían con este fin… el último el BCE del que todavía queda hasta fin de año su programa de deuda tanto pública como privada y su compromiso de mantener los tipos a cero al menos hasta el verano de 2019.

Pero esta situación de tipos cero era fácilmente aguantable con inflaciones negativas o mínimas. El poder adquisitivo del ahorro no se perdía al restar la inflación. Es más con tipos cero e IPC negativo se lograba una mínima ganancia en la capacidad de compra del ahorro, aunque no hubiera un incremento del dinero ahorrado.

El objetivo del BCE es mantener la inflación a raya en el 2% y ese nivel se ha superado en prácticamente todos los países con la salvedad, entre los grandes, de Italia y Holanda que alcanzan el 1,9%. En Francia, la inflación se sitúa en el 2,6%, en España es del 2,3%, en Alemania del 2,1% y en Portugal del 2,2%.

En los tramos cortos tenemos tipos negativos en casi todos los países y prácticamente hay que irse hasta los plazos de 10 años para empezar a ver tipos de interés que nos cubriesen la inflación. Esto únicamente se produce en Italia cuyo bono a 10 años cotiza hoy al 3,17% frente a la inflación antes mencionada del 1,9% en tasa interanual. Y esta situación de Alemania obedece exclusivamente a la falta de confianza de los mercados sobre el Ejecutivo italiano y sus esfuerzos de ajuste presupuestario.

En España, los tipos son negativos aún en el plazo de dos años y en el 10 años estamos ahora mismo en el 1,47%, lejos de nuestra inflación si tomamos de forma forzada esta referencia para cubrir la subida de los precios.

Todo ello se traduce en depósitos bancarios al cero por ciento, letras en negativo, fondos monetarios con pérdidas y fondos de renta fija también con minusvalías como consecuencia de los repuntes de rentabilidades en un horizonte lejano aún de subida de tipos.

Estos tipos mínimos que ayudan tanto a los endeudados, sean empresas o particulares, están perjudicando cada vez más (a medida que sube la inflación) a los ahorradores que no encuentran manera de que su dinero no se deprecie.

Esta polémica de la inflación, salarios y pensiones está en el ojo del debate. Mientras el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez vuelve a ligar las pensiones con la inflación con el lógico incremento del gasto frente a la situación anterior de Rajoy, en Francia, Macron anunció esta semana una desvinculación de los precios con las pensiones con el objetivo de que no se dispare este gasto.

Me parece justo que las pensiones se liguen a la inflación si eso es posible. También creo que las subidas salariales deberían ir -salvo excepciones- en esa línea para que el sueldo de los trabajadores no se deprecie. Pero ¿qué pasa con el ahorro? ¿Qué hay de ese acuerdo no hablado de cubrir el coste de la vida? Y que no digan que estas incógnitas las resolverá el mercado porque aquí los mercados no han tenido nada que ver, ya que han estado totalmente intervenido por los bancos centrales.

La idea, no exenta de cierta ironía, encaja en un país de reivindicaciones muchas veces absurdas. Pero si lo piensan bien, no es tanto. Muchas voces claman ahora porque los precios de los alquileres de vivienda se liguen a la marcha de la inflación en su revalorización anual. Un deseo extendido después de los excesos de los caseros tras el boom de los precios del alquiler de los últimos meses.