¿Hay algo más difícil que elegir un fondo de inversión?

Luis Aparicio

Cada día aparecen fondos de inversión nuevos, nuevas gestoras independientes sumadas a una ingente oferta de gestoras internacionales y, por supuesto, las ligadas a bancos y aseguradoras nacionales. Las modalidades de estos instrumentos de ahorro financiero son casi infinitas. Cubren cualquier tipo de inversión, cualquier país, cualquier activo, cualquier índice que fluctúe en el mundo.

El inversor de a pié tiene para elegir entre miles de fondos de inversión con sus propias estrategias y con sus resultados históricos, a merced del comportamiento del activo en el que invierten en cada momento y de la pericia del gestor o del equipo que está detrás.

Es tanta la información, tantas las opciones, que se puede caer en la tentación de no moverse, de no hacer nada. Los fondos de inversión gozan de la ventaja fiscal de poder hacer traspasos de uno a otro sin tener que aflorar plusvalías y minusvalías, algo de lo que carecen las acciones, bonos, depósitos, etcétera. Es algo parecido al paralizante efecto de la sobreinformación que padecemos.

El momento es especialmente complicado sobre todo para el ahorrador conservador que se acerque a los fondos. Los monetarios están en negativo, los de renta fija también ofrecen pérdidas en su gran mayoría y solo es posible sacar algo dando el salto a la Bolsa. Pero, ¿dónde? ¿optamos por un fondo sectorial? ¿qué Bolsa o Bolsas pueden ir mejor para tomar la decisión de colocar el dinero en un fondo de esas características?

Está claro que en un momento como el actual solo tendrá sentido una inversión a largo plazo en los fondos de inversión. Esto supone, según los expertos, mantener el dinero con un horizonte ideal de 7 u 8 años. Teniendo en cuenta este plazo en una situación tan complejísima de los mercados -casi siempre lo son, pero ahora más por la falta de retribución sin riesgo- solo caben tres estrategias posibles.

Elegir una buena gestora en un buen fondo con un historial de éxito -ya se sabe eso de que rentabilidades pasadas no garantizan futuras- intentando que ese fondo esté lo más diversificado posible. Sea bien, un fondo mixto que compatibilice renta fija y variable, pese a que la fija no atraviesa un buen momento y esperar años a que el ahorro dé sus frutos con el paso del tiempo.

Una opción cada vez más utilizada es dejar en manos de gestores de fondos los movimientos de la cartera. Bankinter, Bankia, Mutuactivos, Profim… y cada vez más grandes grupos financieros ofrecen de forma sencilla y barata la gestión de fondos que van variando de acuerdo con el momento del mercado y, sobre todo, con el perfil de riesgo de cada inversor. Con independencia de las comisiones que cobran los propios fondos, este servicio puede tener un coste máximo anual en torno al 0,5% del patrimonio gestionado. En este tipo de gestión hay que tener en cuenta aquellos que solo utilizan los fondos de su gestora u otros que optan por elegir fondos de otras firmas que no son las suyas, lo que indica mayor independencia.

Por útlimo, están los fondos indexados que se limitan a replicar la marcha de índices bursátiles o de renta fija. Aquí también existe la posibilidad de que el que le venda estos fondos haga una gestión con los mismos, saltando de uno a otros en función del perfil del riesgo y de la pericia del gestor. Estrategia que también se apoya en los llamados robo advisors. Aunque hay momentos complicados como el actual para el Ibex 35, un índice que lleva más de una década por debajo de sus máximos históricos, lo habitual es que en largos periodos de tiempo los resultados sean muy buenos y superen a la renta fija y a la llamada gestión activa de la Bolsa.

La cosa está difícil, pero hay también muchas opciones de gestión de los fondos y, sobre todo, la posibilidad de mover la cartera de fondos ajustándola al momento del mercado y a lo que esté dispuesto a arriesgar el inversor.