Familias, empresas y Estado han ahorrado 50.000 millones con los tipos bajos

La política de dinero fácil y barato en Europa que inició decididamente el Banco Central Europeo (BCE) en 2012 ha supuesto un ahorro de unos 50.000 millones de euros para el Estado con sus emisiones de deuda y para las familias y las empresas, según datos de Funcas. La incógnita que abrió el pasado jueves Draghi al anunciar el fin de las compras de deuda para diciembre y una posible alza de tipos en verano de 2019 podría revertir este favorable ahorro.

Han sido 50.000 millones de euros los que España se ha ahorrado gracias al BCE. Dinero que en el caso de las familias ha podido ir a consumo o ahorro, en las empresas a inversión y en Estado a obras públicas, servicios sociales, etcétera.

Según datos de Funcas, el Estado se habría ahorrado 8.000 millones en intereses y eso que es el único agente económico de los analizados que lejos de reducir deuda, la ha incrementado en el último lustro. Así, ha pasado de representar el 85% del Producto Interior Bruto (PIB) en 2012 a cerrar el pasado año en el 98,3% de la riqueza generada en el país.

Tanto empresas como familias también se han visto beneficiadas de los tipos cero de la eurozona, pero han hecho sus deberes por lo que además del oxígeno del BCE también se ha producido una reducción de sus deudas que ha aligerado el coste de intereses.

En el caso de las familias la rebaja estimada en el pago de intereses por Funcas se sitúa en los 16.000 millones de euros, mientras que en las empresas ha llegado hasta los 25.000 millones de euros. Y aquí destaca la caída del endeudamiento sobre el PIB que en 2012 representaba el 206,8% del PIB y que el año pasado cerró en el 158,1% del PIB.

Desde un punto de vista de la inversión, el tema afecta claramente a los valores de la Bolsa. Si a partir de 2019 se producen alza de tipos, el ahorro que se ha conseguido hasta ahora se revertiría sobre todo en aquellas compañías que no hayan reducido deuda o lo hayan hecho en cuantías muy pequeñas. Un encarecimiento que se restaría directamente de los beneficios empresariales y perjudicaría, por tanto, la valoración de las compañías.

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