¿Es posible anunciar un dividendo a dos o tres años vista?

Luis Aparicio

La Bolsa española se ha convertido claramente en el mercado por excelencia en el dividendo. El mantenimiento de estos pagos y la caída de las cotizaciones lleva a rentabilidades muy interesantes, imposibles de conseguir en cualquier cupón de la renta fija y, por supuesto, hasta en las más agresivas cuentas corrientes o depósitos bancarios. Rentabilidades por dividendo del 8% en Mediaset o la castigada DIA.

Solo en el Ibex 35 hay 10 valores con ganancias por dividendo superiores al 5% en el día de hoy. Todo un lujo para los inversores frente a otros mercados en los que las empresas optan por otras fórmulas de mejoría del valor como la recompra de acciones o son menos generosas en el pago a sus accionistas. España se sitúa siempre entre las Bolsas mundiales de mayor rentabilidad por dividendo.

Además, después de la crisis económica en que se puso de moda el dividendo opcional como casi única posibilidad para muchos valores (especialmente los bancarios) de mantener su retribución al accionista, ha vuelto el dividendo en efectivo. Algunos valores sueltos y casi la totalidad de las constructoras siguen con el pago en acciones, pero el resto ha optado por el pago contante y sonante.

La retribución al accionista se ha convertido casi en el único impulso del mercado en este ejercicio en el que Ibex (sin dividendos) pierde ya un 5%, reflejando todas las incertidumbres políticas y económicas que envuelven a las principales plazas mundiales.

Algunas empresas han empezado a anunciar dividendos para los próximos años con metas de pago muy ambiciosas que se han reflejado en el mercado con subidas claras el día de la publicación de esta expectativa. Pero aquí nacen mis dudas. ¿Es posible en un mundo tan cambiante, con los sectores clásicos amenazados por la nueva economía y con un panorama de tipos de interés al alza, lanzarse a hacer pronósticos sobre los dividendos a dos o tres años vista?

Experiencias del pasado, donde tal vez el caso más llamativo es el de Telefónica que prometió hace unos un dividendo de un euro por acción, invitan a la reflexión. Ese pronóstico nunca se cumplió por falta de suficientes beneficios de la operadora de telecomunicaciones. Y nos nuevos anuncios también deben ponerse en entredicho.

La “promesa” de estos pagos provoca una rápida reacción alcista del valor, ya que muchos inversores institucionales y particulares entran al calor de esa expectativa. Pero por su naturaleza, el dividendo no es fijo ni previsible, ya que depende de la marcha de la compañía y es complicado ahora mismo en cualquier sector económico hacer un previsión a plazo superior a un año.

En otros países, -véase la SEC estadounidense- estos anuncios están muy vigilados y si no se cumplen han llegado a ser objeto de sanciones. En España, por el contrario, el supervisor se ha mostrado muy relajado con este tipo de anuncios cuando no se ha cumplido y ni siquiera –al menos, de cara al exterior- se ha manifestado con una advertencia ni una sanción.

Creo que no debería jugarse con la expectativa del dividendo empresarial porque, simplemente, aunque los planes estratégicos sean conservadores y estén muy diseñados, lo que nos deparará la economía y la empresa siempre es una incógnita. Hacer previsiones a 6 meses o, como mucho, a un año sí parecen más posible y seguramente sí sean certeras.