Es fácil criticar a los ahorradores, lo complicado es crear productos que les satisfagan

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Luis Aparicio

Vuelven los gurús de los fondos a quejarse de la falta de educación financiera de las familias españolas y puede que no les falte razón. El grueso del ahorro financiero de los españoles –más de 850.000 millones de euros- está sin remunerar en cuentas corrientes y depósitos bancarios con rentabilidades de risa (el 0,10% es todo un logro).

En fondos de inversión se está creciendo y ya acumulan un patrimonio de 320.000 millones de euros a fecha del primer trimestre del año, según datos del  Banco de España.

El argumento se redondea con acierto al decir que la otra alternativa (en este caso no financiera) es el mercado inmobiliario donde los españoles se refugian no solo para satisfacer la necesidad de la primera vivienda, sino también como inversión que les saque de ese cero por ciento de rentabilidad y, por tanto, de la pérdida de poder adquisitivo de su ahorro, una vez descontada la inflación que ya existe y está por encima del 2%.

Es el momento propicio para que los ahorradores españoles den el paso desde el dinero en los bancos hacia activos de riesgo como la compra directa de acciones de Bolsa y sobre todo los fondos de inversión bursátiles. Pero no lo quieren hacer, no quieren arriesgarse a perder.

Lamentablemente no hay otra alternativa de fondos que se puedan suscribir. Si se entra en un fondo monetario las pérdidas están garantizadas porque a la falta de rentabilidad habrá que restar la comisión que cobran los gestores por mínima que sea. Ni qué decir de los fondos de renta fija, condenados a perder en los próximos meses –pueden ser muchos- como consecuencia de las retiradas del BCE como comprador de deuda y renta fija en un entorno internacional de subida de tipos que deprecia el valor de lo emitido hasta ahora.

Por tanto, al ahorrador se le tacha de inculto, de escasa educación financiera y la única alternativa que se le ofrece por parte de la banca y de otros intermediarios financieros es que asuma la posibilidad de perder dinero en un fondo de Bolsa. Además, en el caso de España estos fondos están perdiendo –por supuesto hay muchas excepciones- ya que el Ibex 35 ha tenido una evolución negativa desde el comienzo del año.

¿Es posible ofrecer otras alternativas al ahorrador conservador que no sean arriesgar su dinero al vaivén de las Bolsas o de los fondos que invierten en ellas? Seguro que las mentes privilegiadas y bien pagadas del mundo financiero podrían encontrar una fórmula intermedia entre la nada de los depósitos y los riesgos del mercado de acciones. Pero tal vez no beneficie a sus cuentas de resultados

Con estos tipos de interés, es más complejo, pero se podrían reeditar productos a vencimiento con ganancias más elevadas, o crear productos garantizados que si bien no podrán ofrecer grandes rentabilidades sí les podrán sacar del cero patatero. No son, tal vez, soluciones óptimas pero sí parches mucho mejores que dejar las cosas como están.

Es muy fácil criticar a los ahorradores, tacharlos de cortoplacistas, de esperar ganancias sin riesgo. Lo complicado es crear productos que les satisfagan. Estoy convencido que nunca habrá una demanda embalsada tan dispuesta a abandonar la cuenta corriente por un poco de ganancia segura.