El rating será decisivo en este 2019

Luis Aparicio

En el último trimestre del pasado año se ha producido una rebaja de calificaciones crediticias (ratings) en Estados Unidos. Un síntoma, que pese a la pujanza de esta economía, muchos ven como el techo en este ciclo expansivo favorecido por una gran liquidez.

Los expertos de la S&P Rating Global también auguran un deterioro de las calificaciones en Europa como consecuencia de la desaceleración económica y también del fin de programa de compra de bonos y deuda por parte del BCE. En cierta medida, el mercado ha estado dopado por esa mano compradora y calificaciones bajas eran consentidas por los inversores que ahora se van a volver mucho más selectivos.

Esperan que suba la prima de riesgo en muchas emisiones y que los ratings empiecen a poner en su sitio a los emisores que con bajas calificaciones gozaban, incluso, de tipos muy bajos bajo el paraguas de las compras de Draghi.

Asimismo, comentan los gestores de fondos que en los bonos high yield (elevada rentabilidad y elevado riesgo) empieza a falta liquidez. Es decir ni tipos superiores a dos dígitos atraen a los capitales más arriesgados ante los temores de default, es decir, de que no paguen intereses e, incluso, que no lleguen a devolver el principal de la inversión.

Los ratings van a ser clave con un crédito más escaso y más caro para las empresas y serán aquellas más endeudadas y con peores calificaciones las que lo tendrán más complicado. Empresas de telecomunicaciones, tecnología, venta al por menor y automovilísticas serán las más afectadas por el endurecimiento del crédito. Ahora cualquier cambio de posición será muy valorada por los inversores, sobre todo las que supongan perder el grado de inversión.