El Ibex 35 sigue un 13% por debajo de la crisis de Lehman diez años después

Beatriz Pérez Galdón

En el verano de 2007 comenzaron a conocerse los primeros problemas de las hipotecas basuras -aquellas que se concedían a gran escala a clientes de solvencia dudosa- en Estados Unidos. Muchos expertos fechan en los meses estivales de aquel año el inicio de la crisis. Para España, sin embargo, no fue la entrada a uno de los peores episodios de la economía en la historia, porque el Ibex cerró ese ejercicio cerca de su máximo histórico y con una ganancia del 7,40%.

La debacle del selectivo español comenzó en 2008, y más concretamente a partir de la quiebra de Lehman Brothers el 9 de septiembre. Después de casi una década de aquél suceso inesperado, el Ibex cotiza un 13% por debajo de los 11.350 puntos que marcó el 9 de septiembre de 2008 y un 38% menos que los máximos de 15.000 puntos.

El contraste es importante con respecto a otras Bolsas, ya que tanto en Estados Unidos como en las principales de Europa han conseguido revalidar sus récords.

La fuerte penalización que ha soportado la banca y el importante peso que tiene el sector en el índice español han influido de forma muy negativa en el avance.

Pero son varios los factores que explican la pérdida de carrera del Ibex. El primero, que España pidió a la UE un rescate bancario. A esto se une, además, la inestabilidad política que se ha mantenido con una repetición de elecciones generales, las dificultades para formar Gobierno, el auge del populismo, y la presión del independentismo catalán. Asimismo, a pesar de las fuertes mejoras producidas, España se encuentra en una «zona de vulnerabilidad financiera» entre otras cosas por su elevada deuda, tal y como señala la Fundación de Estudios Financieros, y con una tasa de paro que sigue siendo muy importante.

De todo esto, hay una lectura positiva. El Ibex cotiza con un PER (veces que el precio contiene el beneficio) de 16, el más bajo desde 2011; En 2013 llegó a escalar por encima de 33.

También, la Bolsa española recoge de forma mayoritaria opiniones positivas de analistas nacionales e internacionales, a pesar del inesperado cambio de Gobierno. La falta de alternativas en otro tipo de activos, como la renta fija, potencian igualmente su atractivo.