Deuda pública, yen y oro, los activos defensivos para el año

Tal como hemos planteado en el último informe de perspectivas anuales de WisdomTree, 2020 es, en muchos sentidos, el año de la incertidumbre. Una incertidumbre que gira en torno a la resolución de la disputa comercial entre Estados Unidos y China, al impacto a largo plazo de los $14 billones de deuda de rendimiento negativo y al resultado de las elecciones altamente impredecibles de EE.UU en noviembre.

De hecho, tras haber ya transcurrido las primeras semanas del año, esta incertidumbre ha cobrado impulso tras el desarrollo de los acontecimientos en Medio Oriente, el repentino aumento de las tensiones entre EE.UU e Irán y el brote del coronavirus en China. Considerando a la renta variable en tiempos de incertidumbre como el actual, existe una tensión inherente que lleva a los inversores a prepararse para dos escenarios igualmente probables: un desplome repentino y un rally de ciclo tardío.

En este contexto macroeconómico, la construcción de cartera puede ser primordial. El objetivo debe ser desarrollar carteras versátiles que puedan adaptarse a las condiciones del mercado -que cambian rápidamente- y puedan resistir embates inesperados. En otras palabras, carteras que, si bien se comportan defensivamente, también pueden capitalizar las subidas de mercado.

Aquí nos centraremos en cómo encontrar y definir esos activos naturalmente defensivos.

¿Qué es un activo defensivo?

En una cartera multi-activo típica, en virtud del riesgo que cada clase de activo individual conlleva, la mayor fuente de riesgo es el rendimiento negativo de las acciones, equivalente a decir una reducción de capital. De hecho, en el análisis de un ejemplo de asignación de cartera común en donde se invierte un 60% del capital en renta variable europea y un 40% en renta fija denominada en euros, el 90% de su riesgo corresponde al componente de la renta variable.

Por lo tanto, es natural que los activos defensivos tiendan a definirse en oposición a las acciones. Serían activos “anti-acciones”, que por decirlo de algún modo, son activos que funcionan bien cuando las acciones de la cartera pierden valor.

La renta variable se comporta cíclicamente y por lo tanto, históricamente registra un rendimiento inferior en las crisis que mencionamos anteriormente. Las materias primas y los bonos de alto rendimiento también se comportan de manera bastante cíclica, mostrando un rendimiento negativo durante los seis períodos de pérdida de valor de la cartera, aunque menos que las acciones. En el otro extremo del espectro, históricamente, el oro, el efectivo y los bonos gubernamentales obtienen fuertes rentabilidades en todos esos períodos. Curiosamente, al yen japonés también le va bien en la mayoría de los períodos en los que predomina la demanda de activos refugio.

El oro, el efectivo, el yen o los bonos gubernamentales funcionan bien en los períodos de pérdida de valor de la cartera contrarrestándolos muy bien. Sin embargo, la mayoría de ellas son violentas y se desencadenan por eventos impredecibles. Los inversores no tienen una bola de cristal para decidir cuándo hacer una rotación a los activos defensivos precedentes, es decir, justo antes de la pérdida. Por lo tanto, podrían considerar la necesidad de permanecer posicionados en activos defensivos durante largos períodos de tiempo en prevención de posibles shocks. El coste de oportunidad de hacerlo podría ser significativo y varía mucho de un activo a otro. Es por eso que presentamos un marco más detallado para clasificar a estos activos. Este marco se basa en cuatro consideraciones:

  • Reducción de riesgos, por ejemplo: reducción de pérdidas de capital, volatilidad, valor en riesgo…
  • Asimetría de los rendimientos, por ejemplo: la versatilidad, la capacidad del activo para captar más del rendimiento al alza cuando sube que cuando baja y reducir el coste de oportunidad (es decir, el rendimiento del que un inversor no se beneficie por haber invertido en otro activo).
  • Diversificación, por ejemplo: el comportamiento no correlacionado con el resto de la cartera y en particular, con la renta variable.
  • Valoración, por ejemplo: un activo más barato generalmente exhibe menos margen para un rendimiento negativo a la baja y también menos posicionamiento excesivo de mercado.

Para mejorar la versatilidad de una cartera, es importante considerar estos cuatro aspectos para posibles inversiones.

Una descripción general de la clase de activo

El riesgo general es un punto de partida interesante. De hecho, existen múltiples formas de expresar el riesgo en las finanzas: la volatilidad, el error de seguimiento, la pérdida relativa de la cartera así como su pérdida máxima, el valor en riesgo, etc. Contrariamente a las creencias comunes, tales variables no son completamente fungibles y la clasificación de los activos frente a una variable no da los mismos resultados que la clasificación frente a otra.

El oro muestra una volatilidad similar a la de la renta variable, pero no muestra las reducciones de la renta variable que se benefician de su asimetría positiva inherente

Entonces, en general, la elección de las variables de riesgo variaría dependiendo de las limitaciones y objetivos de los inversores. En el transcurso de esta serie, nos centraremos principalmente en el rendimiento realizado durante las fases de pérdidas de valor de la cartera.

La segunda característica más importante de un activo defensivo, después de su capacidad para reducir el riesgo, es su versatilidad, es decir, su capacidad para generar una asimetría de rendimiento. Al prepararse para un período de incertidumbre, es importante no sólo prepararse para “lo peor”, sino también para otros escenarios, como un rally de ciclo tardío inesperado, por ejemplo.

En un contexto de cartera, la diversificación es clave. Algunos activos tienen un comportamiento tan asíncrono que proporcionan un beneficio a una cartera independientemente del resto de sus atributos. Los bonos gubernamentales, el yen y el oro, por ejemplo, se destacan con una correlación fuertemente negativa con la renta variable.

Nuestro último atributo, que es la valoración, se aplica principalmente dentro de cada clase de activo, ya que sus resultados variarán enormemente y es por eso que no la analizaremos sobre cada clase de activo.

En esta primera entrega, hemos creado el marco necesario para ayudar a los inversores a evaluar qué activos e inversiones podrían ayudarlos a navegar en tiempos inciertos y atravesar posibles crisis futuras. El oro y los bonos gubernamentales ya han demostrado ser fuertes contendientes.

Pierre Debru, director de análisis de WisdomTree