Cinco de las diez grandes del Ibex han rebajado dividendo en los últimos años

Luis Aparicio

No ha sido un camino fácil para las grandes del Ibex sortear la crisis financiera y seguir atendiendo el pago a sus accionistas. En el último lustro, cinco de los 10 gigantes del Ibex 35 han tenido que recortar su dividendo al accionista lo que puede explicar, en parte, la desafección de muchos inversores a algunos de estos valores.

Santander, BBVA, Telefónica, Repsol o Caixabank están en ese grupo de los que no han podido resistirse a pagar menos a sus accionistas. Rebajas del beneficio, búsqueda de reducir la deuda o abandonar los más que dudosos dividendos opcionales -hay expertos que consideran que se deberían prohibir- han llevado a grandes compañías, muy sólidas a rebajar sus pagos anuales al accionista. Y es que esos dividendos opcionales en los años más duros de la crisis han tenido un efecto perverso al multiplicar el número de acciones.

Dividendos que acaban siendo ampliaciones de capital con más papel entre el que repartir el pastel del beneficio empresarial. Una ecuación que normalmente se resuelve con la caída del precio de la acción ya que se sustenta en un menor beneficio por acción y, por tanto, vale menos. Un caso muy prolífico entre los bancos que en los años duros de la crisis han incrementado de manera brutal sus acciones lo que ahora resulta un lastre para el rebote de las cotizaciones. Por eso, además de un recorte del dividendo también habría que hablar de una vuelta al dividendo en efectivo. Pero en este viaje de vuelta al dinero contante y sonante frente al papel no han podido igualar lo que antes ofrecían.

La muerte de Emilio Botín y su sustitución en la presidencia por su hija Patricia supuso el cambio en la retribución. Se pasó de los 0,60 céntimos con dividendo opcional todo o casi todo a los 0,20 euros por acción en metálico en los que ahora estamos instalados. Una medida que tiene su lógica económica para la acción de Santander pero que no sentó bien a numerosos accionistas pequeños que preferían los pagos en papel de don Emilio.

En el BBVA que también se ha comprometido a un dividendo en metálico, la caída más importante del dividendo se produjo en 2013 con el pago de 0,268 euros por acción, viniendo de un 2012 en el que pagó 0,429 euros por título. Los demás ejercicios se ha mantenido en los 0,37 euros que para 2017 se verán superados en unos céntimos.

Siguiendo con el sector bancario, Caixabank es la que ha mostrado más vaivenes a la hora de retribuir a su accionariado. En 2012 pagó 0,23 euros por título cuantía que fue bajando paulatinamente hasta los 0,13 euros de 2016, aunque ya este año ha abonado, y en efectivo 0,15 céntimos correspondientes al ejercicio 2017. Parte de los 0,13 euros  de 2016 fueron en dividendo opcional (scrip dividend).

Los vaivenes de Telefónica

El valor que ha mostrado más devaneos a la hora de pagar dividendo ha sido Telefónica. En el año 2012 lo suspendió para recuperarlo en 2013 por importe de 0,75 euros, que mantuvo durante 2014 y 2015. En 2016 lo bajó a 0,55 euros y actualmente lo tiene en 0,40 euros por acción. Y mientras tanto, la promesa de su anterior presidente de llegar a ofrecer un euro a los accionistas.

Aquí también se ha ido prescindiendo del opcional para entregarlo en metálico, aunque en anteriores ejercicios ese opcional era parcialmente amortiguado con la amortización de autocartera.

En Repsol, el dividendo cayó (véase cuadro) en los ejercicios 205 y 2016 en relación a los 0,962 euros pagados y a los 1,956 euros que repartió de forma extraordinaria -en parte- en 2014. Hace un par de semanas presentaba su nuevo plan estratégico hasta 2020, año en el que espera repartir a su accionariado un euro por título.

Ya en el mundo de las anécdotas destacan los 14,55 euros pagados por Endesa en 2014 y que, por supuesto, beneficiaban sobre todo a su accionista mayoritario, la eléctrica pública italiana Enel. Tambien destaca la evolución del dividendo de la firma de aeropuertos semipública AENA: pago de 6,5 euros en 2017, de 3,83 en 2016 y de 2,71 euros en 2015… todo un despegue de pagos al accionista.

Pero aunque el recorte del dividendo no es lo deseable sobre todo para el bolsillo del inversor, sea grande o pequeño, ya que muchas veces muestra un deterioro de la salud financiera de la compañía, es una de las características básicas de la renta variable frente a la renta fija. El dividendo no es una obligación y la empresa lo puede ir ajustando a sus necesidades, frente al cobro del dividendo de bonos y obligaciones que no formen el core capital de la compañía. Uno es un deudor preferente y el otro es un accionista, dueño de la empresa y, como tal, debe apechugar con las buenas y las malas.