Los fondos de inversión y los planes de pensiones son vehículos de ahorro muy interesantes para el largo plazo, debido a la gestión profesional, la diversificación o que te permiten invertir en carteras globales desde cantidades reducidas.

Pero también hay diferencias importantes a tener en cuenta para ver cuál encaja mejor en función de las necesidades de cada ahorrador, según explican desde la gestora Bestinver.

Tanto los fondos como los planes están concebidos para la inversión a largo plazo. Sin embargo, el foco de los planes está puesto exclusivamente en el ahorro para la jubilación, mientras que en los fondos puede ser cualquier otro objetivo de ahorro.

En los planes de pensiones el inversor no puede disponer de su dinero hasta pasados al menos 10 años desde la aportación, excepto en determinados supuestos de liquidez como enfermedad grave o paro de larga duración. En cambio, en los fondos de inversión se puede retirar el dinero en cualquier momento (aunque en algunos casos la gestora puede poner una comisión de reembolso por salir antes de determinado plazo).

Ambos vehículos gozan de interesantes ventajas fiscales, como la opción de poder realizar traspasos sin tributar por las ganancias obtenidas hasta el momento pero tienen una diferencia fundamental: las aportaciones a planes de pensiones hasta 8.000 euros anuales desgravan en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y los fondos, no. Eso sí, a la hora de rescatar la tributación es muy distinta: los fondos lo harán como rentas de ahorro y los planes como rentas de trabajo, al tipo que corresponda según nivel de ingresos.

En el caso de los planes, al tratarse de instrumentos de previsión social, la supervisión corresponde a la Dirección General de Seguros (DGS), mientras que de los fondos de inversión se encarga la Comisión Nacional de Mercado de Valores (CNMV). En las webs de ambos organismos los inversores pueden buscar información y documentos oficiales de cada uno de los productos.

En los fondos no hay ningún límite de inversión, a no ser que los establezca la gestora. En los planes, en cambio, hay un límite de aportación anual de 8.000 euros.

La oferta de fondos de inversión es mucho más extensa que la de planes, ya que puede ofrecerlos cualquier entidad gestora, tanto nacional como internacional, que registre un vehículo de estas características en la CNMV. En cambio, los planes tan solo pueden ofrecerlos entidades financieras que “deberán estar domiciliadas en España”. Esto en la práctica limita la llegada de las gestoras internacionales, a las que no compensa crear una filial española para este fin, lo que implica menor oferta de productos.

En cuanto a su terminología, cuando invertimos dinero en un plan estamos ante una aportación y cuando lo sacamos, una prestación. En los fondos, en cambio, hacemos suscripciones y reembolsos, respectivamente.