Con la hucha de las pensiones el PSOE puede aún hacerlo peor que el PP

Luis Aparicio

Los 24 millones de euros que se han perdido con la hucha de las pensiones que ya asoman una cifra exigua de 8.602 millones de euros son el reflejo del comportamiento del ahorro sin riesgo que vive en España y en buena parte de la eurozona.

De ahí, que los españoles mantengan a capa y espada más de la mitad de su ahorro al cero por ciento, o parecido, en cuentas corrientes y en depósitos bancarios. Por cierto, se ha producido un traspaso brutal desde los depósitos hacia las cuentas corrientes habida cuenta de que apenas dan nada y para eso es mejor tenerlo a la vista.

Gracias a Dios no está permitido que los españoles de a pié compren letras a tipos negativos. Sin lugar a dudas, algún despistado habría caído en ellas y, por tanto, incurrido en pérdidas.

Según información de El Confidencial las pérdidas se han generado por la compra de letras del Tesoro que actualmente ofrecen rendimientos negativos, o sea, que hay que pagar para depositar ahí el dinero. Como se venden en negativo la única posibilidad de ganancia es aprovechar movimientos rápidos de venta en activos que, por otra parte, oscilan muy poco ya que su vencimiento está cercano.

El Gobierno socialista reprocha esas inversiones en letras del Tesoro y argumenta también que eligiese tan corto plazo de inversión por si tenía que sacar nuevamente dinero para sufragar algún pago de las pensiones que, como sabemos, son deficitarias. 

Pero lo preocupante de este artículo que en apariencia ha pasado desapercibido es que el secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, asegura que en su estrategia del Fondo de Pensiones se incluirá comprar deuda a largo plazo. Si comprar letras en negativo fue una peor opción que dejar el dinero del Fondo en el banco, comprar deuda a largo plazo es aún más arriesgado.

Las previsiones apuntan a subidas de tipos de interés que depreciarán los bonos emitidos en la actualidad. El bono español a 10 años ya está cercano al 1,6% viniendo de niveles más bajos. Y esta subida de su rentabilidad provoca la depreciación de los numerosos bonos emitidos a tipos inferiores.

Por tanto, o Granados tiene una varita mágica para saber que los tipos no van a subir más, y puede luego vender esos bonos sin pérdidas, o espera mantenerlos hasta vencimiento. Una opción esta última compleja de acuerdo a la posible necesidad de tirar de este dinero para cubrir agujeros en el pago de las pensiones. Este anuncio de Granados da más miedo, incluso, que la torpeza de comprar letras a tipos negativos.