Cuando operamos en el mercado de valores podemos obtener, ganancias o pérdidas patrimoniales, también recibimos dividendos y derechos de suscripción si la empresa ha realizado ampliaciones de capital. Tanto ganancias como pérdidas deberán pasar por tu declaración de la Renta de 2017.

Ganancias o pérdidas

Ganancias patrimoniales: cuando la diferencia entre lo que he invertido y he ganado es positivo. Es decir, cuando la venta del título bursátil es un precio mayor al que lo hemos comprado. Esta diferencia (precio de compra-precio de venta= +), siempre y cuando sea positiva, es por lo que debemos de tributar.

Pérdida patrimonial: cuando el resultado de ese mismo cálculo es negativo. Es decir, cuando hemos obtenido un beneficio menor a cero.

Tributaremos compra-venta de acciones sólo los beneficios obtenidos: sólo se paga por el beneficio total descontadas las pérdidas y hay cuatro años de plazo para realizar la compensación. Las plusvalías generadas con la venta de acciones se consideran ganancias patrimoniales que tributan como rentas del ahorro. Es decir, con un tipo impositivo que va desde el 19% hasta el 23% con tres tramos: hasta los 6.000 euros, la ganancia de capital tributa al 19%; entre 6.000 y 50.000 euros, al 21%; y desde los 50.000 euros, un 23%. Sin embargo, no hay retención en el momento en el que se produce la ganancia. Sólo se paga a Hacienda al realizar la declaración de la renta.

Dividendos

El cobro de dividendos ha sufrido en los últimos años variaciones en el tratamiento fiscal. En  2015, la novedad fue que desapareció la exención en el Impuesto  sobre  la  Renta  de  los primeros  1.500  euros  recibidos  como  dividendos.  El  cobro se considera ganancia patrimonial y tributa actualmente  al  19%  para  importes  de hasta  6.000  euros.  Entre 6.000 y hasta 50.000 euros se paga  el  21%,  y  a  partir  de 50.000 euros, hay que tributar por  el  23%  a  Hacienda.  Es  la misma fiscalidad que suponen las  ganancias  de  la  compra-venta de acciones. Los dividendos tienen retención del 20%

La principal novedad para el ejercicio 2017 se aplica a los derechos de  suscripción preferente  que llevan aparejadas las ampliaciones de capital  y que son frecuentes en  los ‘scrip dividend’: pasan  a tributar de forma directa, como un dividendo normal.  Hasta  ahora,  el  ingreso obtenido rebajaba el precio de adquisición, con lo que se difería la tributación al momento en que se vendían las acciones. A partir de enero, se considera  una  ganancia  que  tributa al porcentaje que corresponda según el importe. La retención  la realizará la entidad depositaria.

¿Cómo contabilizar la venta de acciones?

Para saber cómo contabilizar la venta de acciones se utiliza el sistema FIFO (first in, first out). Por ello, da igual que suban o bajen las acciones, sólo pagaremos la plusvalía acumulada cuando vendamos los títulos. Es decir, aunque compremos títulos en 2012,2013, 2014, 2015… Hasta que no las vendamos no tendremos que pagar impuestos. Si compramos y/o vendemos por partes, las primeras que vendamos se irán calculando los resultados respecto a las primeras que compramos.

Por ejemplo, si compramos 100 acciones a 20 euros en 2015 y 200 acciones a 30 euros en 2016, si vendemos posteriormente 150 acciones a 40 euros en 2017, el cálculo de la plusvalía será :

Inversión: (100 x 20 euros) + (50 x30 euros) = 2.000 + 1.500 = 3.500 euros

Venta: 150 x 40 euros = 6.000 euros

Ganancia: 6.000  – 3.500 = 2.500 euros.

Resto: me quedan en cartera 150 acciones del segundo paquete comprado a 30 euros con una plusvalía latente sin ejecutar de 1.500 euros (no declararé aun hasta que venda).

¿Cómo compensar pérdidas y ganancias en el IRPF?

Cuando la operación entre el precio de compra de las acciones y el precio de venta sea negativo no habrá que pagar impuestos pero debes de incluirlas en la declaración como parte de la fiscalidad de las acciones. Esto hará que te beneficies de esta minusvalía y compensarla con las ganancias obtenidas.

Esta operación se denomina “compensar pérdidas y ganancias en el IRPF”y se aplica tanto a inversiones en bolsa como en fondos de inversión o ETF’s. Es decir, si has ganado 2.000 euros en bolsa pero has perdido 1.000 euros en ETF’s se compensan.

Para compensar pérdidas y ganancias en el IRPF  tienes cuatro años. Es decir, si en 2013 hemos perdido 100, en 2014 hemos perdido 100, en 2015 hemos perdido 100 y en 2016 ganamos 500, podemos compensar y pagaremos impuestos únicamente por esos 200 euros  de ganancias.

Otros gastos que puedes incluir en la declaración

De los beneficios que hayas obtenido podrás restar gastos deducibles como gastos de administración y depósito de valores negociables: servicios de entidades financieras.

Comisiones de compra-venta

¿Qué ocurre con las acciones adquiridas antes del 1994?

Si tienes acciones anteriores a 1994 podrás además aplicar los conocidos como coeficientes de abatimiento, que te permitirán pagar menos impuestos.

Los coeficientes de abatimiento se aplican del 25%, en el caso de acciones que cotizan por cada año redondeado por exceso que exceda de dos de antigüedad desde la adquisición hasta el 31/12/1996 (2 años y 1 día equivale a 3 años; 3 años y 1 día a 4 años…) y la parte generada desde dicha fecha a la que no se aplican los coeficientes.