Cae la producción de automóviles tras la normativa de contaminación europea

El pasado 1 de septiembre entró en vigor, en toda la UE, el Reglamento (UE) 2017/1151. Esta normativa obliga a la aplicación de un nuevo protocolo para la medición de las emisiones contaminantes de los automóviles, denominado Procedimiento Mundial Armonizado para Ensayos de Vehículos Ligeros (WLTP, por sus siglas en inglés). Todas las matriculaciones realizadas a partir de esta fecha deben cumplir con este protocolo, lo que, en la práctica, ha supuesto que las mediciones sobre los consumos y emisiones sean más elevadas que las obtenidas con el sistema anterior, según el estudio del Banco de España.

En cuanto al reflejo del cambio de normativa en los datos más recientes de actividad, hay que distinguir entre elementos de demanda y de oferta. Sobre los primeros, las cifras de matriculaciones de vehículos se han visto afectadas de manera significativa en la etapa más reciente, tanto en España como en el resto de los países europeos en los que se aplica la nueva normativa. Así, pudieron observarse crecimientos muy elevados en los meses anteriores al cambio de regulación, sobre todo en agosto (con la excepción de Italia, donde la subida fue más moderada), vinculados en parte a la política de automatriculaciones.

Concretamente, en España el crecimiento interanual de las matriculaciones en el mes de agosto se aproximó al 50%, frente a los aumentos de entre el 15% y el 25% en ese mismo mes de los cuatro años anteriores, patrón que se repitió también en Alemania y en Francia. Estos incrementos se vieron seguidos, una vez que la norma entró en vigor, de caídas de distinta intensidad, que, en algunos casos, compensaron los aumentos de agosto. En el caso de España, a pesar de los retrocesos de los meses de septiembre y de octubre, el crecimiento de las matriculaciones acumuladas durante el período agosto-octubre se situó en el 5,9%, mientras que en Italia y en Alemania se registraron sendas caídas del 11,3% y del 5,6%.

En cuanto a la oferta, las cifras de producción de automóviles también parecen haberse visto distorsionadas en torno a las fechas de entrada en vigor del cambio legal. En España, el componente de automóviles del Índice de Producción Industrial (IPI) mostró una caída próxima al 20% en septiembre, en parte debido al efecto del adelanto de la demanda a los meses del verano, pero también porque la necesidad de homologar los vehículos bajo la nueva normativa podría haber provocado retrasos en las cadenas de suministro de las diferentes plantas de producción, según la evidencia anecdótica disponible.

El retroceso en el mes de octubre ha sido mucho más moderado (–1,9%), de forma que, en términos acumulados, en el período agosto-octubre se produjo una caída de la producción de automóviles del 5,4%, frente al descenso del 2% registrado en el mismo período del año pasado.

En cuanto al resto de países europeos analizados, la situación es heterogénea. Se ha observado un retroceso importante en el período agosto octubre en Alemania, del 11,9% (frente al aumento del 2,4% del año anterior), un descenso algo más moderado en Italia (–8,7%, frente al aumento del 4,5% del pasado año) y un efecto pequeño en Francia, con un aumento del 0,7% (12,9% en el mismo período de 2017).

Respecto a las perspectivas del sector, los indicadores disponibles han reflejado un deterioro en los meses anteriores a la entrada en vigor de la nueva legislación, que está revirtiendo en los meses posteriores, reflejando un efecto que parece haber sido de carácter transitorio. En concreto, en España los indicadores de confianza del sector del automóvil han mostrado un deterioro desde el mes de mayo, que se intensificó en los meses de julio y agosto, si bien esta tendencia ha revertido. Este comportamiento del indicador agregado se explica por evoluciones dispares de sus componentes. Por un lado, en los meses de verano se produjo una importante acumulación de existencias, que podría reflejar los problemas iniciales de demanda, aunque se redujo en los meses posteriores.

En cuanto a la valoración de la cartera de pedidos, se mantiene en niveles elevados, lo que apuntaría, como en el caso de las matriculaciones, a un fenómeno transitorio. Por último, el deterioro mostrado por las expectativas de producción desde los meses del verano también ha revertido en el mes de noviembre, lo que apunta a una posible normalización de la actividad en las cadenas de producción de cara a los próximos meses